viernes, 5 de octubre de 2007

El consejo - النصيحة

an-naşīħa. Dispongo y quiero que aprendas las lenguas a la perfección: la primera de todas, la griega, como manda Quintiliano; y la segunda, la latina; y después, la hebrea, para las santas escrituras; y la caldea y la arábiga también. Y en la griega has de formarte el estilo con el modelo de Platón; y con el de Cicerón en la latina. Que no haya historia que no tengas presente en la memoria, para lo cual te servirá de ayuda la Cosmografía de los que de eso escribieron.

De artes liberales, de geometría, de aritmética y de música algún gusto te hice coger ya cuando eras niño, con cinco o seis años; sigue con lo que te falta y aprende todos los cánones de la astronomía; dame de lado la astrología adivinatoria y el arte de Lulio, por ser engaños y cosas vanas.

Del derecho civil quiero que sepas de memoria los textos hermosos y me los compares con la filosofía.

Y en cuanto al conocimiento de los hechos de la naturaleza, quiero que a ellos te des con gran curiosidad: que no haya ni mar ni río ni manantial cuyos peces desconozcas; y en cuanto a todas las aves de los aires, todos los árboles, arbustos y frutales de los bosques, todas las yerbas de la tierra, todos los metales ocultos en las entrañas de los abismos, todas las piedras preciosas del Oriente y el Mediodía, nada de ello debes desconocer.

Vuelve luego a examinar sesudamente los libros de los médicos griegos, árabes y latinos, sin hacer de menos a los del Talmud y la Cábala; y con frecuentes anatomías consigue perfecto conocimiento de ese otro mundo que es el hombre. Y en algunas horas del día empieza a trabar conocimiento con las santas escrituras: antes que nada, en griego, el Nuevo Testamento y las Epístolas de los Apóstoles; y, a continuación, en hebreo, el Antiguo Testamento.

En pocas palabras, que vea yo un abismo de ciencia, pues ahora que te estás haciendo hombre y vas creciendo, habrás de dejar la tranquilidad y el reposo del estudio para aprender el arte de caballería y el de las armas […]


PANTAGRUEL
François Rabelais
1532

P.D.: Nenicos, he cambiado cosas de la barra lateral. Enjoy.

7 comentarios:

Herblay dijo...

Fenomenal el fragmento de Pantagruel, y fantástico, por alusiones, el de Veinte años después. Me puedo imaginar la escena tan bien como si la hubiera vivido y hubiera estado allí mismo, presente, y diciendo, "tiene una nieta"... Jajajaja.

También es genial aquella escena en la que D'Artagnan deduce la nueva ubicación del Paraíso de unas palabras del inigualable Aramis. Siento no tenerla a mano para poder transcribirla.

A ver si os pasáis alguna vez por la plaza, que ya no me visitáis nunca (ni tú ni el otro tunante, aunque a ti no te critico porque e tu vida sí que sé, y tú de la mía, pero el otro está bajo una piedra y no hay quien lo saque de ahí).

Un fuerte abrazo.

H.

Paul Spleen dijo...

Que sepas, Aramis, que hoy he estado tomando café con el tunante de Athos y hemos rajado a manta de todo y de todos. ;o) Incluso de Mauricio Fuchs, no te digo más…

Herblay dijo...

Al gran Fuchs no me lo toquéis...

Pues yo he chateado con Athos y no me ha transmitido ninguna rajada. Pero ya sabemos que lo suyo es tirar la piedra y esconder la mano.

Por aquí todo bien. A lo mejor incluso tienes que levantarle el veto a L... Ya veremos.

Un abrazo,

H.

Paul Spleen dijo...

Johnny, el chicagüense ha dejado un comentario para ti en «El vino»…

Agustín dijo...

¡Creador! Las puntadas todas con hilo, ¿no? Seguramente se me escapen algunas intenciones en este “post”, pero he pillado un par.

El relato afirma que el personaje se va haciendo un hombre. ¿Se te vino a la cabeza porque “ya” tenemos 27 años? Yo sigo afirmando que “TODAVÍA” tenemos 27.

Casi no se ha notado tu jugada para romper la conexión murcianoalicantinamarroquíalbaceteña (o como se diga). A pesar de tus vehementes intentos, seguiremos manteniéndola: tenemos una cita en casa de Pacorro (no te hagas el remolón).

De las canciones hablamos otro día.

PD. Un segundo de silencio por el Interesante, que estará ausente varios días por su estancia en tierras del Gauyabita.

Paul Spleen dijo...

Hombre, yo os pido perdón por habérseme ocurrido la extrañísima y maquiavélica idea de publicar una entrada nueva en —oh, sorpresa— un blog… También os cortáis pronto vosotros, ¿eh? ;o)

Mucha agresividad veo por tu parte, jaja, pero dime quién da hoy en día puntadas sin hilo…

Pablo dijo...

¿Y el HTML qué?