lunes 6 de julio de 2009

El dios - اﷲ

Allāh. Si habéis leído La tournée de Dios, de Jardiel Poncela, sabréis que Dios bajó a la Tierra hace unas décadas y se apareció a los mortales en el Cerro de los Ángeles, en Getafe, donde se dice que está el centro geográfico de España. La historia es así: resulta que Dios se le apareció en sueños al Papa y le dijo que quería visitar la Tierra; pero el pontífice no se creyó que fuera Él de verdad, claro, porque por muy Papa que seas tampoco te vas a creer al primero que se te endiose en sueños, así que le pidió pruebas; Dios, por su parte, ni corto ni perezoso, convocó a la Humanidad en Pisa, en la Piazza dei Miracoli, donde anunció que mostraría señales inequívocas que disiparían cualquier duda posible acerca de su identidad.


Concentrada la Humanidad en la ciudad toscana, todos esperaban ansiosos la señal, la prueba irrefutable de que quien había hablado con el Santo Padre era el mismísimo Dios. A las 12 en punto, se hizo un silencio sepulcral, roto únicamente por una voz cristalina que bajó de lo alto y dijo: Hola, soy Dios. Haced sitio, porque voy a tirar abajo la torre de Pisa. Ante el pasmo de los espectadores, la torre comenzó a inclinarse más y más. Todos tuvieron tiempo de apartarse, pero, de repente, un niño se escapó de la mano de su madre. ¡Horror, la torre lo va a aplastar! ¡Dios, no permitas que suceda! Dios parecía distraído por la emoción del momento y sólo en el último instante se dio cuenta de que el niño iba a morir. Con un esfuerzo sobrehumano, como no podía ser de otra manera, sus manos invisibles detuvieron la torre a escasos centímetros del chiquillo y la lanzaron en sentido contrario, aplastando a más de trescientas personas. Nadie lo dudó: se trataba de Dios.


En la novela, Dios aparece luego en Getafe como un viejecito tranquilo sin grandes pretensiones, por lo que los humanos se aburren pronto de Él y pierden interés: Dios se dedica entonces a pasear por Madrid, llorando de forma anónima. Esa imagen es la que se me ha venido hoy a la cabeza, porque hay alguien que me la ha recordado, alguien a quien he visto ya dos veces en dos sitios diferentes en apenas 48 horas (por cierto, ahora va casi rapado). He intentado resistirme a sacar este tema en el blog, porque para un murciano está ya muy manido y puede ser poco interesante; pero no por ello deja de ser asombroso que en nuestra ciudad, de entre todas las posibles, haya decidido establecerse un ser ubicuo. Amigos no murcianos, puesto que a vosotros está dedicada esta entrada: os anuncio solemnemente que Dios es chino, vive en Murcia y vende rosas.


Desde hace más de diez años, el chino de las rosas está en todas partes y es imposible salir por Murcia sin verlo. Es hábil, es astuto, es artero y sabe teletransportarse para estar en cuatro pueblos de la Región a la vez. Todos los murcianos sabemos que es cierto, y todos tenemos una historia de ubicuidad con el chino: yo, por ejemplo, lo vi un sábado por la mañana en las fiestas de Alhama, por la tarde en la plaza de las Flores de Murcia y, esa misma noche, en un bar de Los Alcázares. Lo juro. Su técnica es fácil: rosazo y tentetieso en el hombro, sonrisa lúbrica y compla losa que te crió. Los adolescentes llevan haciéndole las mismas bromas imbéciles desde hace muchos años; se ha dicho de él que es Elvis, que son cuatro hermanos iguales; y lo único cierto es que nadie sabe cómo se llama ni la edad que tiene, a pesar de ser una de las caras más reconocibles por cualquier murciano que se precie de serlo.


Amigos, desde hace una semana existe en Facebook un grupo que se llama Fans del chino de las rosas de Murcia. A día de hoy, tiene 3.541 miembros, que se dice pronto. Apuntaos. Se lo merece.

jueves 25 de junio de 2009

El oído - الأذن

al-’udn. Hola, amigos. En la entrada de hoy, continuamos con nuestros ímprobos esfuerzos por educar a la población civil, siguiendo con la larga trayectoria de intachable labor social de este bloque. Por vosotros lo hago.

Me decíais que no, que era un exagerado, que no tenía sentimientos. Me llamabais radical, me escupíais por la calle y me tachabais de antisemita. Afirmabais que yo me equivocaba, que no podía sentir empatía, que no mostraba signos de humanidad. Bien sabéis que yo callaba, desviaba la mirada y esbozaba una media sonrisa. ¡Qué duro es llevar razón y que no te crean, Casandra! Pues bien, listillos, ¿qué me decís ahora? ¿Dónde están ahora vuestras bravatas? ¿Dónde vuestro cacareado amor por el prójimo? ¡Despertad y mirad la realidad!: Susan Boyle se permite cobrar más de 10.500 euros por minuto. Me reafirmo, amigos: odio a Susan Boyle.

Porque ya es hora de que alguien lo diga alto y claro. Sí, amigos, esto clama al Cielo, ese sitio donde, al final de la Tierra, se vierten las aguas de los océanos y acechan los monstruos. ¿Por qué nos vamos a tener que contentar con aficionados? Imaginaos que se os rompe el coche y necesitáis que os lo arreglen con premura y eficacia, a total satisfacción, que diría Gomaespuma: ¿lo llevaríais a un taller profesional o lo dejaríais en manos de un vecino que hizo un módulo de CCC en Mecánica (por el que, además, le regalaron una guitarra española)? Voy más allá. Imaginaos que necesitáis una traducción: ¿llamáis a un traductor profesional u os contentáis con el hijo de una prima vuestra que pasó un mes en Dublín? Bueno, mal ejemplo, porque eso sí se hace, pero veis a lo que me refiero, ¿no?

Amigos, abramos bien los oídos: dejémonos de fantoches, de cantantes de medio pelo y profesionales de baratillo. Abajo los Bisbales, Riquimártines, otesianos y toda la pléyade de bobos que nos machacan constantemente en la radio y la televisión. La birria de Susan Boyle se hizo famosa cantando una maravilla, pero, ¿a que no habéis oído esa misma canción cantada por una profesional, por una mujer que sí se dedica a eso, que sabe interpretar la letra y llorar con la voz? Pues ahora lo vais a hacer. Mirad a Ruthie Henshall y luego venís y me decís que os gusta Susan Boyle. Decídmelo, valientes, que sois unos valientes.

lunes 15 de junio de 2009

El examen - الامتحان

al-imtiħān. Va a ser una entrada larga, lo aviso ya, pero la ocasión lo merece y, total, llevo sin escribir un mes. Imaginaos que es vuestro cumpleaños. Imaginaos que, justo ese día, tenéis que examinaros para conseguir el título oficial europeo de intérprete de conferencias en inglés y francés. Imaginaos los nervios, la sensación de jugártelo todo a una carta después de un año entero de formación intensiva, la presión de tener cuatro exámenes seguidos sin posibilidad de recuperación en caso de suspender tan sólo uno de ellos, el nudo en la garganta cuando más necesitas controlar la voz, las mariposas en la barriga cuando más necesitas parecer tranquilo, los sudores, la angustia… Y ahora imaginaos que, a los 30 segundos de empezar el primero de los cuatro exámenes, el de consecutiva de inglés, entran corriendo en la sala gritando: ¡Aviso de bomba! ¡Desalojen el recinto! ¡Rápido, por Dios, rápido! Qué maravilla, amigos. Así da gusto.




PRIMER EXAMEN

     idioma: inglés (acento estadounidense)
     modalidad: consecutiva
     duración: 8-9 minutos

Dos horas después del comienzo en falso, el orador retoma su discurso.

Buenos días, señoras y señores. En primer lugar, gracias por su paciencia. Esperemos que no tengamos que interrumpir de nuevo el discurso por que nos estalle una bomba en el edificio. Bien, sepan ustedes que, mientras todo el mundo anda preocupado por la subida meteórica del precio de la vivienda, o por la final de Gran Hermano, el Comisario Europeo para el Comercio, Peter Mandelson, está intentando imponer un acuerdo comercial entre la Unión Europea y 76 de los países más pobres del planeta: los países del África, Caribe, Pacífico, conocidos genéricamente como países ACP.

Os ahorro el resto. Básicamente, que las superpotencias mundiales sólo han aceptado el libre mercado cuando ya han consolidado su posición comercial en el mundo —hasta entonces, habían sido proteccionistas al máximo—, y ahora buscan que el resto de países eliminen los aranceles a las importaciones y demás barreras comerciales, a pesar de que ellos mismos siguen guardándose muy mucho de hacerlo. Como muestra, los subsidios agrícolas en la Unión Europea, que permiten que las empresas europeas inunden de productos baratos los mercados de los países en vías de desarrollo, con lo que los productores locales no pueden competir en igualdad de condiciones y sus economías acaban hundiéndose.

Nosotros somos mejores que eso. ¿Acaso no sería mejor ayudarles de verdad a desarrollar una economía fuerte para que sean buenos socios comerciales en el futuro, en vez de destruir sus economías a corto plazo? Decidan ustedes. Muchas gracias.

¿Habéis visto alguna vez unas notas de intérprete? Las mías no son un dechado de perfección: uso pocos símbolos, escribo mucho y me fío demasiado de la memoria a corto plazo, pero aquí tenéis la primera página de este discurso, por si queréis echarle un vistazo.




SEGUNDO EXAMEN

     idioma: inglés (acento estadounidense)
     modalidad: simultánea
     duración: 5-6 minutos

Buenos días, señoras y señores. Imagino que todos ustedes saben que la privatización da muy buenos resultados en muchos sectores, pero en mi discurso de hoy les voy a hablar de la privatización de los centros penitenciarios en Estados Unidos y el Reino Unido, y de las razones por las que considero que se trata de una idea nefasta cuyas consecuencias han sido desastrosas.

Toma castaña. Parece ser que, aunque se ha reducido drásticamente el número de delitos violentos en ambos países desde 1992, ha aumentado casi un 70% el número de reclusos en sus cárceles, cosa impensable en naciones cuyo sistema penitenciario está en manos del Estado, donde el crecimiento en el número de personas encarceladas no ha pasado del 10%. La razón principal es que las empresas privadas que gestionan las prisiones funcionan como cualquier otro negocio: ganan más cuantas más personas tengan entre rejas, y acaban presionando y sobornando para obtener más beneficios, es decir, para que cada vez haya más gente en la cárcel, aunque suene esperpéntico.

Por ponerles un ejemplo: en tan sólo un año, dos jueces de Pensilvania enviaron a 2.000 menores a la cárcel por faltas leves que no se merecían penas de prisión ni de lejos. ¿A que les parece absurdo? Pues más adelante se descubrió que habían recibido un soborno de 2,6 millones de dólares por parte de una de estas empresas. Qué, ¿no se lo creen? Pues créanselo, porque les aseguro que es absolutamente cierto.

Muchas cifras en el discurso, pero las ideas son fáciles de expresar. Bien. Los dos exámenes de inglés parecen aprobados, aunque vete a saber qué opina el tribunal.




TERCER EXAMEN

     idioma: francés (acento metropolitano)
     modalidad: simultánea
     duración: 17-18 minutos (!)

El examen más temido. Entro en la cabina, cojo un post-it, escribo el nombre de mi padre y lo pego en el cristal, bien a la vista. Respiro hondo. Me pongo el auricular sólo en la oreja izquierda, porque la derecha queda para oírme a mí mismo e ir controlando que todo lo que digo tiene sentido, que la gramática de las frases que pronuncio es correcta y no me salen barbaridades por estar hablando y escuchando a la vez. Vuelvo a respirar. La oradora dispara. Que el tema sea fácil, por favor…

Buenos días a todos. He estado dándole muchas vueltas a mi discurso de hoy. Al final, me he decantado por un tema que, personalmente, me apasiona. Espero que les guste. Durante los próximos minutos, les voy a hablar de la historia, propiedades químicas, usos y diferentes procesos de fabricación del vidrio.

¡Aaaaaahhhhh! Desde el principio, traduzco verre por cristal; me doy cuenta de que vidrio habría estado mejor, pero ya no hay vuelta atrás: cristal por aquí y cristal por allá. Sudor frío. Mucha gesticulación en cabina para ayudar con la reformulación de las ideas. En las clases de simultánea de francés, siempre me han dicho que me dejo cosas, pero, incomprensiblemente, tengo la capacidad de caer siempre de pie. Pues hale, a caer de pie. Que si los fenicios hacían hogueras en la arena y veían que aparecía una sustancia casi transparente, que si en las ruinas de Pompeya se descubrieron muchos utensilios de vidrio coloreado, que si los sopladores de vidrio guardaron celosamente los secretos de fabricación durante muchos siglos, que si los artesanos de Murano vivían encerrados y eran condenados a muerte si abandonaban la isla, que si al mezclarlo con boro se hace más tal, que si al mezclarlo con plomo se hace más cual, que si es muy difícil conseguir que sea plano, que si la transparencia depende de diferentes factores químicos, que si hay dos métodos a la hora de soplar el vidrio: el normando y el bohemio, que si se usa para fibras ópticas, para lentillas, para hacer ventanas que regulen la reflexión de la luz,… ¡Señora, por Dios, cállese ya! La simultánea de inglés había durado 6 minutos, pero esta mujer llevaba ya 10 minutos hablando del puñetero vidrio, y la cosa no tenía visos de terminar.

En fin, señoras y señores, ¡ya son ustedes expertos en vidrio! Espero que la próxima vez que se pongan las lentillas, que beban agua en un vaso, que miren por la ventana de su lugar de trabajo o que se conecten a Internet, se acuerden de mí y de este discurso. Gracias por su atención.

¿Que si me voy a acordar de usted y de su discurso? Señora, me voy a acordar de usted para los restos. Paro la grabadora: 18 minutos y 36 segundos. Se ha hecho lo que se ha podido.




CUARTO EXAMEN

     idioma: francés (acento metropolitano)
     modalidad: consecutiva
     duración: 14-15 minutos (!!)

Último examen. Tengo que clavarlo para suplir las carencias de la simultánea de francés. ¡Misma oradora, horror! Por favor, tema fácil, por favor, tema fácil. ¿Dónde están esos temas clásicos como el calentamiento global, el efecto invernadero, la incidencia del sida en el mundo o la gripe porcina? Abro el cuaderno, cojo el boli, miro a la oradora, ella me mira, la juzgo en silencio… Mesdames et messieurs, bonjour…

Buenos días, señoras y señores. Desde hace 20 años, existe en Francia el RMI, pero a partir del 1 de junio de 2009 ha entrado en vigor una nueva ayuda que viene a sustituir tanto al RMI como al API: se trata del RSA.

¿Pero será posible? Con la cabeza hecha un bombo, sin entender nada, voy tomando mis notas como mejor puedo. A lo largo del discurso, la buena mujer tiene a bien explicar a qué corresponde cada una de esas siglas, y me entero de que
  • RMI = revenu minimum d'insertion = ayuda estatal compensatoria para la inserción social;
  • API = allocation de parent isolé = subsidio por familia uniparental;
  • RSA = revenu de solidarité active = ayuda estatal de solidaridad activa;
que no es que ayude mucho, pero al menos me sitúo. ¡Y venga a decir cifras! ¡Señora, la odio! Y justo cuando pensaba que el discurso no podría ser ya más difícil…

Quisiera terminar con un breve apunte lingüístico. No sé si saben que, en Francia, a las personas que recibían el RMI se las ha llamado siempre érémistes, que recuerda fonéticamente a eremita. La relación es clara, ¿no creen? Pues bien, ¿qué podemos hacer ahora con el RSA? Con RSA no se puede hacer mucho, pero imaginemos que, en vez de RSA, fuera RAS. Lo más lógico sería llamar a estas personas rasistes, ¿no? Pero claro, estarán conmigo en que recuerda a una palabra muy fea, y no parece muy apropiado, así que dejémonos de juegos de palabras. Muchas gracias por su atención.

Chupa del frasco. Encima, la mujer acaba con una coña lingüística en francés. Me levanto, vuelvo a la primera página de las notas, miro al tribunal y sonrío. Viva el teatro. Buenos días, señoras y señores. ¿Qué queréis que os diga? El cabreo me hizo venirme arriba. Lo clavé. Lo bordé. Sí, es cierto: dije que se beneficiarían del RSA cerca de 8.500 nuevos hogares cuando eran cerca de 850.000 (al tomar las notas, no puse todos los ceros), pero por lo demás bien. Al sentarme, con la adrenalina a flor de piel, me di con la silla en la rodilla y casi me la quiebro. Ahora a esperar.



VEREDICTO

Los quince aspirantes esperamos fuera de la sala. Dentro, el tribunal delibera. Tras media hora de angustia y risas nerviosas, empiezan a llamarnos, uno a uno y por orden alfabético. Me llega el turno. Entro.


La presidenta del tribunal, mayor ya, de Wisconsin ella, guapa, aunque con un parecido incómodo a Carmen de Mairena, abre el fuego. Hola, Ramón. Imagino que ya sabrás cómo ha ido la cosa, ¿no? No, señora, no lo sé, por Dios, dígamelo ya. Has aprobado. Tu presentación y tu voz son extraordinarias. Eres capaz de convencer a quien te escucha hasta cuando lo que dices no es exacto o, directamente, es mentira. Enhorabuena. ¿Gracias? Sabes que la simultánea de francés ha sido más floja, ¿verdad? Bueno, aun así sólo te han faltado elementos accesorios. Has seguido el discurso en todo momento y alguien que no entendiese el original se habría enterado perfectamente gracias a tu interpretación. Lo dicho, enhorabuena.


Y salgo y no es alegría lo que siento: por haber tenido un mal día, o por simple mala suerte, han suspendido dos personas a las que quiero mucho y que se merecían aprobar de calle, intérpretes buenísimas con las que he compartido un año estupendo. Trabajarán de intérpretes de todas formas y lo harán de muerte, pero queda un regustillo amargo. En fin, amigos, se acabó Operación Intérprete, se acabó el Gran Hermáster: soy intérprete de conferencias. Me voy a El Hierro a celebrarlo.

miércoles 27 de mayo de 2009

El ojo - العين

al-‛ayn. Amigos todos: de vez en cuando conviene abrir los ojos y recordar que vivimos rodeados de mercachifles y engañabobos. Atravesamos los días nadando entre publicidad y buceando entre bombardeos audiovisuales, por lo que es fácil perder la perspectiva. ¿Acaso no somos especialistas en el arte de mirar sin pensar?


Sí, amigos, sí, los maestros de la tontuna nos acechan, y la tontuna en sí es multiforme. A veces se nos presenta en forma de papanatas con túnica y gafas invertidas. El viejo Rappel, por ejemplo, que nos dice que sabe cómo somos, porque resulta que una bola gigantesca de gas se encontraba en un punto concreto del espacio exterior el día en que nacimos. Me imagino naciendo y, de repente, toma castaña: Saturno me lanza un rayo que viaja a lo largo de más de mil millones de kilómetros sin chocarse con nada durante más de una hora, pero llega a la Tierra y me modifica el cerebro justo mientras salgo por salva sea la parte, haciéndome ser más o menos tonto, más o menos violento, más o menos inclinado hacia la filatelia, según la hora que sea.

     —Hola, Rappel. Me llamo Ramón y nací un 12 de junio.
     —Uy, un Géminis de libro. Se te ve en la mirada cierta predisposición a las dobles verdades, a la paradoja, a la personalidad avasalladora. Tu número de la suerte es el cinco…
     —…
     —…y, en el futuro, cuídate los riñones. Cuéntame, ¿qué deseas?
     —Quería saber si, aparte de Saturno, hay más astros que influyan en mi personalidad.
     —Claro, hijito, claro. Júpiter también.
     —¿Júpiter también? ¡Qué bárbaro!
     —Así es.
     —¿Y Venus?
     —Venus desde luego.
     —¿Y la Luna?
     —Cómo no.
     —¿Y Titán?
     —Uy, no, Titán ya no.
     —No me digas…
     —Efectivamente. Cuando tú naciste, te influyeron sólo los 14 ó 15 astros que a mí me sale del mondongo decir que te influyeron.
     —Jo, gracias, Rappel.
     —De nada.
     —¿Me voy?
     —Sí, hazme el favor.


A lo que voy es: ¿acaso no hay una sección de horóscopos en todos los periódicos? ¿A nadie le escama? ¡Ahí siguen, sin que a ninguna persona de bien se le ocurra prenderle fuego a los quioscos, o a Rappel, o, llegado el caso, a Octavio Aceves! ¿Es o no sorprendente, si lo miramos con ojos nuevos? La única solución que se me antoja es el uso de la violencia. Pongámonos a ello.



P.D.: Sirva esta entrada como homenaje a mi primo Pochas, la única persona que conozco que, hasta la fecha, ha sido capaz de mencionar dos veces la palabra ojete en Pasapalabra.

miércoles 13 de mayo de 2009

El móvil - الهاتف النقـّال

al-hātif an-naqqāl. Internautas todos: hay momentos en la vida de un hombre que compensan los sinsabores de la existencia, que aparecen de forma inesperada y vienen a trufar nuestro mundo de belleza y a preñarlo de sentido. Aun a riesgo de que el orgullo nuble mi juicio, y la soberbia mi razón, no puedo dejar de compartir con vosotros mi ultimísima hazaña, oh meros mortales: amigas, amigos, he vencido a Robistar.



Casus belli (1/4)
Dunas de Corralejo, Fuerteventura
20090511, 1237 ZULU


Encontrábame yo de viaje hedonista en Fuerteventura, concretamente haciendo esto…


…y escuchando esto en el coche…


…cuando hete aquí que recibo un mensaje, indicándome que Timofónica ha tenido a bien sablearme en la factura del mes pasado. La cifra es tan astronómica y tan afrentosa que decido tomar cartas en el asunto. Eso sí, al volver a Tenerife, porque, como veis, andaba ocupado en cosas serias.



Primeros escarceos (2/4)
Plaza Weyler, Santa Cruz de Tenerife
20090512, 1429 ZULU


Armándome de paciencia y valor, calo las bayonetas, amartillo los rifles y llamo al 1004. Timofónica lanza sus primeras andanadas lejanas a través de voces metálicas que, primero, me largan todas las promociones de la compañía, y, después, me piden el DNI, mi signo del zodiaco, mi número de móvil, de Seguridad Social, el de socio del videoclub Infante, el de la Biblioteca de la Región de Murcia, mi color favorito y el motivo de mi llamada. Mi estrategia, fruto de innúmeras refriegas, consiste en gritar constantemente, implacable, inasequible al desaliento: ¡Operador! ¡Operador! ¡Operadoooor! Los transeúntes me miran, ajenos a la batalla mortal que ha comenzado a librarse en las ondas. Timofónica reacciona avanzando su primera línea de infantería: las hordas de comerciales sudamericanos. Alberto González, dígame cómo debo dirigirme a usted. Ramón, si es usted tan amable. Dígame, don Ramón, ¿qué desea? Me parece que me han cobrado ustedes una cantidad excesiva este mes y aún no me ha llegado la factura detallada. ¿Me podría decir cómo mirar mi factura por Internet, para poder reclamar? OK, don Ramón. Dígame cuál es su línea fija. No, ha sido en el móvil. OK, aun así. No, aun así no. Entonces, ¿para qué ha llamado usted al 1004, don Ramón? Llame al 609, si es usted tan amable. ¿Pero me puede decir cómo mirar la factura por Internet? Llame al 609 don Ramón allí le atenderán recuerde que esta llamada ha sido gratuita recuerde que en las próximas horas recibirá una llamada para evaluar la calidad del servicio recibido tenga usted muy buenos días don Ramón adiós. Pipipipi…
Duración de la llamada: 16 minutos.


Cuatro minutos de promociones. Número de DNI y de móvil, dirección actual, dorsal en la camiseta del equipo de Antiguos Alumnos de Maristas, esperanzas de futuro y escritor favorito de la generación del 27. ¡Operador! ¡Operador! Disculpe, no he entendido el motivo de su llamada. Repítalo otra vez. ¡Operadoooor! Le atiende Lourdes Córdoba, dígame su número de línea y su DNI. Si lo acabo de dar… Aun así. Dígame cómo debo dirigirme a usted y qué desea. Ramón. ¿Sabe usted que su nombre no se adapta al sistema gráfico español? ¿Disculpe, don Ramón? Nada, que si me puede decir cómo mirar mi factura detallada por Internet. Claro que sí don Ramón entre usted en www.canalcliente.es o .com e introduzca su DNI su número de móvil y ya recuerde que esta llamada es gratuita don Ramón recuerde don Ramón que en los próximos días recibirá una llamada para evaluar la calidad del servicio recibido tenga usted muy buenos días don Ramón adiós. Grac… Pipipipi…
Duración de la llamada: 13 minutos.



El fragor de la batalla (3/4)
Mi santa casa en Santa Teresa de Jornet, Santa Cruz de Tenerife
20090512, 1532 ZULU


Pertrechado de datos, recargo los mosquetes, me bruño el sable, afilo la espada con la piedra de esmeril, escupo a la hoguera y hago testamento: a mi hermana, mis monedas; a Luisete, mis pelis; a Chiti, mi coche; a Belén, el porno de mi ordenador, y así hago con todas mis pertenencias. Me coloco el yelmo, me ajusto la armadura, monto a caballo y cruzo el Rubicón. Victoria o muerte.


¡Operadooooooooor! Al habla Marieta Morales, dígame cómo debo llamarle. Don Ramón. Me han cobrado ustedes las llamadas que recibí en Suiza como si no hubiera contratado la tarifa de itinerancia. Mandoble en la cabeza a Marieta. En unos minutos me deshago de ella y me pasan con el departamento en cuestión. Contesta una española. Le atiende Pilar Xjxkewemxe. Dígame su DNI, don Ramón. Bien, me comenta Marieta que usted había contratado la tarifa Diaria Roaming antes de irse a Suiza, pero verá, Suiza es Zona 2 y usted contrató la Zona 1, es decir, para la Unión Europea. Con dificultad, consigo esquivar la estocada de Pilar. Oiga, mire, hace unas semanas recibí un mensaje de publicidad en el que se hablaba de esa tarifa, y decía sólo «llamadas a/desde España y Europa». Entiéndame: ¿qué sentido tiene que contrate la Zona 1 si iba a pasar diez días en Suiza? Sería del género tonto. A mí no me dijeron nada de zonas ni me dieron a elegir, y además, en el mensaje de confirmación volvía a poner lo de España y Eu-ro-pa. Pero está todo bien facturado: Suiza es Zona 2. Señora mía, ¿Suiza no es Europa? Tras mucho bregar, Pilar acepta que en la publicidad y en los mensajes ponía Europa. A regañadientes, me dice que me reembolsarán 10 euros en mi próxima factura. Intenta escabullirse lo antes posible, pero aún quedaban cosas por hablar. Espere, no se vaya, que eso no es todo. He visto en la factura que me han cobrado 7 mensajes multimedia que yo no he enviado, a 3 euros cada uno. A ver, los multimedia se cobran por el volumen de datos transmitido, independientemente de si se envían o reciben. Eso no es así, y además, creo recordar que fueron mensajes de publicidad que me mandaron ustedes mientras estaba en Ginebra. Me parece muy bien que me manden publicidad, pero hombre, que encima me la cobren… Ya le digo que se cobra por el volumen de datos. ¿Cómo sabe usted que eran de publicidad y no de alguien que se los envió? ¿Tiene pruebas? Hombre, los mensajes no me los guardé, pero en la factura pone que son todos de 300 kB exactos y provienen de números con muchas cifras. Si eso no es publicidad, que baje Dios y lo vea. ¿Estuvo usted en Suiza con alguien? ¿En sentido bíblico? Lo digo porque seguro que se los envió esa persona, acuérdese bien. Pero bueno… Pipipipipi… Juro por Marte que me pareció que los primeros pitidos los había hecho Pilar con la boca. ¡Cortó la llamada voluntariamente! Bramé y lloré, como Alejandro viendo a Darío retirarse del campo de batalla en Gaugamela. ¿Y mis 10 euros?
Duración de la llamada: 27 minutos.




La capitulación (4/4)
Mi santa casa en Santa Teresa de Jornet, Santa Cruz de Tenerife
20090512, 1605 ZULU


Con lágrimas en los ojos, enjugándome la sangre del rostro, llamé otra vez: ¡Operadoooooor, por Dios! Hola, Walter García. Soy don Ramón. Por Dios santo y bendito, pásame con tus generales. 2 minutos de espera. Le atiende Pedro Sanz, dígame. Pedro, amigo, acabo de hablar media hora con una compañera tuya y habíamos llegado al compromiso de que me ibais a rebajar 10 euros en mi próxima factura, pero se ha cortado la llamada y se me hace difícil explicarlo todo otra vez. ¿Cómo se llamaba? Pilar no sé qué, es que lo ha dicho muy rápido. Pero es que nosotros no tenemos autoridad para hacer descuentos directos. ¡Ay no! ¿Me puedes repetir tu nombre, por si se corta otra vez? Don Ramón, me llamo Pedro Sanz. No se preocupe, que la llamada no se va a cortar. Además, no tenemos por qué dudar de su palabra, ni mucho menos: voy a llamar al departamento correspondiente para que se le descuenten los diez euros. ¿En serio? Espere. 2 minutos. Solucionado, don Ramón, apunte el número de referencia. Pues si no hay nada más… Sí hay, sí. Es que me mandaron ustedes 7 mensajes multimedia de publicidad a Ginebra y me los han cobrado a mí. Un momento, que voy a comprobarlo. 2 minutos. Efectivamente. Disculpe por habérselos cobrado, don Ramón. Se le descontarán también en su próxima factura. Apunte el número de referencia. Pedro. Qué. Creo que te quiero. Es mutuo, Ramón, es mutuo. Y, a la manera de los generales antiguos, nos fundimos en un abrazo.
Duración de la llamada: 32 minutos.

TOTAL: 88 minutos.

jueves 7 de mayo de 2009

La política - السياسة

as-siyāsa. La Madinat Siyasa árabe, la Ciudad de la Política, acabó con el tiempo convirtiéndose en la ínclita ciudad de Cieza. Ya sabéis que allí he vivido grandes momentos como intérprete voluntario. A la entrada correspondiente, El folclore, me remito. No quiero dejar de recordaros que allí mismo, en Cieza, se celebra todos los años el famosísimo e internacional Concurso Mundial de Lanzamiento de Hueso de Oliva, que se ha exportado también a Nueva York y Múnich, lugar éste último donde recibió el bonito nombre de Olivenkernweitspuckwettbewerb. Como no es moco de pavo, en su momento mereció también una entrada aparte llamada La oliva. Recupero aquí el vídeo donde podéis ver mi más que aceptable actuación hace dos años, celebrando el lanzamiento a lo Bebeto.


Pero hablemos del copríncipe de Andorra, amigos, porque la volvió a hacer no hace mucho. Monsieur le Président de la République, durante un almuerzo informal con miembros de otros partidos de Francia, se metió con Merkel, con Durão Barroso y puso la guinda lanzándole una puyica a Chirac. La chanza en cuestión fue ésta:

« Zapatero, il n’est peut-être pas très intelligent. Moi j’en connais qui étaient très intelligents et qui n’ont pas été au second tour de la présidentielle. »

«Pues Zapatero no será muy listo, pero yo conozco a otros que, tan listos como son, no fueron reelegidos en las presidenciales.»



No contento con el revuelo levantado por sus palabras, el tío sacó tiempo para acudir a una boda en Murcia a la semana siguiente. Eso sí, bien acompañado por su guardaespaldas personal.


Y terminó la semana cenando con una reina consorte y, más tarde, poniendo cara de Ratatouille, primero, y de J. J. Santos después. Qué dura es la vida de un jefe de Estado, amigos.




lunes 20 de abril de 2009

La manzana - التفـّاحة

at-tuffāħa. Imaginaos que sois un chino y morís de causas naturales, pero tras un periodo de tiempo razonable nadie ha reclamado vuestro cadáver. ¿Qué pasa entonces? Pues lo típico: que llega un científico, os despelleja, os saca el agua del cuerpo, la sustituye por acetona y os mete en una cámara de vacío para que la acetona se evapore y el hueco se rellene con un material plástico del tacto de la goma; luego, os mete en una caja, os envía a Nueva York y os exhibe corriendo con un balón de rugby en la mano. He ahí lo que vi en el Muelle 17, amigos: Bodies, The Exhibition. Fascinante es decir poco.


Sí, amigos, sí, pero en la Gran Manzana he visto más cosas, como las ratas, del tamaño de un gato, que campean a sus anchas por el sitio más sucio del mundo: el metro de Nueva York. Os podría hablar de lo que se siente al cruzar a pie el puente de Brooklyn; o del Cleopatra's Needle, el club de jazz donde me solacé muy a mi sabor; o de la terraza del Rooftop, donde me hinqué un mojito por la noche con el Empire State enfrente, iluminado, casi al alcance de la mano; pero no, amigos, no: os voy a hablar de comida, porque el tur gastronómico que me he pegado no ha sido moco de pavo.


Fijaos en este sujeto:


Este angelito, de nombre Joey Jaws Chestnut, es el vencedor de las dos últimas ediciones del concurso de comer perritos calientes organizado por Nathan's cada 4 de julio desde 1917. Se trata del primer estadounidense que ha conseguido romper la hegemonía del japonés que había ganado los seis concursos anteriores, Takeru Tsunami Kobayashi. Este último año, los dos quedaron empatados a 59 perritos, pero Joey venció en la muerte súbita al zamparse antes que el nipón cinco perritos más, consiguiendo así el Cinturón de Mostaza. Es increíble, porque ambos están esmirriados y son un par de chichipanes. Yo, por mi parte, me hinqué dos, con queso y chili. Habría podido con un tercero, pero poco más, así que respetos los máximos hacia estos prohombres.


Por otra parte, irse de Nueva York sin comerse una pizza en condiciones está considerado como delito en algunas culturas jurídicas. Que le den a Domino's, hombre: las mejores pizzas de Nueva York se comen en Grimaldi's, bajo el puente de Brooklyn. No tengo palabras, ni buenas fotos de la pizza, porque estaba ocupado tragando; pero id, por Dios santo, id.


Por último, no sé si habéis visto Cuando Harry encontró a Sally. La escena más famosa de la película transcurre en Katz's. Billy Cristal le está contando a Meg Ryan que todas las mujeres con las que ha estado han quedado muy satisfechas, y que lo sabe porque… esas cosas se notan; y Meg, la buena de Meg, hace esto:


La señora del final es grandiosa: I'll have what she's having. Meg no sé qué estaba comiendo, pero Billy se estaba endiñando uno de los manjares más divinos de este planeta: un bocadillo de pastrami, que viene a ser carne de ternera desangrada, puesta en salmuera y ahumada después, servida en pan de centeno. Bien, Billy, bien. Mirad qué maravilla:


Seguiremos contando andanzas neoyorquinas si nos da por ahí, aunque, de momento, quería dedicar esta entrada a Agustín y su descomunal gusto por las buenas comidas. Y por los alimentos también.