lunes, 19 de noviembre de 2007

El café - القهوة

al-qahwa.

Barcelona, 8 de agosto de 2005. En el concierto de U2 del día anterior, mientras en el Camp Nou actuaban de teloneros Kaiser Chiefs y Keane, un hombre decidió hacer (e hizo) su agosto vendiéndonos Calippos a mansalva. Creo que yo me hinqué 3, pero fue una gran experiencia ver el orden utópico con que desfilaban Calippos hacia las filas de atrás y cómo volaban los billetes en sentido contrario, así, sin que nadie decidiese romper la cadena y, o bien zamparse un polo ajeno, o bien quedarse con los dineros volantes. Ríome yo de la mano invisible de Adam Smith, vamos.

Dónde estábamos el de los Calippos y yo

Dejando aparte que cuando empezó With or without you la de delante se encaramó a su novio, me lo tapó todo y me esclafó el culo en la cara varias veces, el concierto no estuvo nada mal. Y empezó así:


Ese día 8, un día después del concierto, decía, mantuve una conversación interesante y sonora con la chica que me atendió en un Starbucks junto a la Sagrada Familia:

—Yo qué sé… Un frappuccino grande de vainilla, venga.
—¿Quieres un shot de caramelo?
—No sé…
—Te lo pongo. ¿Y cómo te llamas?
—¿Y a ti qué más te da?
—Es para llamarte cuando esté listo lo tuyo.
—Qué confianzas más raras… Doncs em diuen Pep, maca.
Molt bé, Pep. Fins ara.


Pep, el teu frappuccino!




Madrid, 8 de noviembre de 2007. Dos años después. Esa noche fue el concierto de Interpol en la sala La Riviera. ¿Qué puedo decir? Cuentan que, al día siguiente, la multitud enfervorecida quiso erigirle una estatua al guitarrista en plena Puerta del Sol… No he encontrado ningún vídeo que haga justicia a lo limpios que suenan y al ambiente mágico que crean en directo, pero ahí va algo de esa noche (hay una chica que, sabiamente, pide The New, pero no la tocaron…). Ésta es Hands Away, con un crescendo brutal que aquí no se oye bien ni por asomo:


El caso es que esa misma tarde fui a un Starbucks cerca de Atocha. Cuando la camarera hizo gala de la misma falsa familiaridad corporativa, hice una pausa, miré por la puerta hacia el Paseo del Prado, me sentí a gusto en Madrid y no pude resistirme: ¿Pues cómo me voy a llamar, mujer? Soy…

¡Isidro, tu macchiato!



P.D.: He puesto en la barra lateral un enlace al post del Most Acho, puesto que seguiré actualizándolo y ahí es donde habrá que tratar todo lo referente a la cena mostachil.

P.P.D.: Y tras tanta sequía, nuevas canciones. Ojito a las guitarras de la primera, de Bloc Party. Y la segunda, en fin… Enjoy.

5 comentarios:

Sherlock dijo...

No tengo ni que sacar la lupa, querido Watson, para ver este caso claro como el agua. Los siguientes puntos son indiscutibles:

1.- Las camareras del Starbucks eran feas.
Prueba: en los vasos no pone "Ramón, 669966969"

2.- La que te "esclafaba" el culo en el concierto de U2 era fea.
Prueba: ¿recordarías el nombre de la canción?

3.- El amigo Pol es un cerdete.
Pruebas:
a)"creo que yo me hinqué tres"
b)¡¡¡669966969!!!


Hay una cosa, sin embargo, que no acabo de explicarme...¿Espinete?

Teniente Consonantongo dijo...

Mi querido capitán, cada vez lo entiendo menos... ¿se ha tomado usted sus comprimidos de Litio?

Paul Spleen dijo...

Explique usted su opinión, Teniente. ¿Acaso no le ha gustado la canción de Espinete?

Herblay dijo...

Gran historia y grandes recuerdos los de aquel 8 de agosto de 2005.

Por cierto, nunca os agradeceré lo suficiente que, después de haber dormido 10 horas en los 5 días anteriores y, en concreto, después de haber trabajado durante 50 horas seguidas, me concediéseis 4 horas de sueño antes de arrastrarme por Barcelona a 40 grados a ver Las Ramblas o lo que sea que viéramos (ni me acuerdo, mi actividad cerebral estaba más subprime de lo habitual en aquel momento...). Por no hablar de la ruta turística nocturna (sólo que sin bus) que hicimos a la vuelta.

Desgraciadamente, no tengo el mapa de esa ruta: está en mi comatoso PC, así que salvo resurrección del mismo me temo que está perdido para siempre. Pero estoy dispuesto a tratar de recordar la ruta cerveza mediante.

Minucias aparte, deja ya en paz a las pobres camareras del Starbucks. Si son secas porque son secas, si te piden el nombre porque te lo piden... El caso es quejarse, pitufo gruñón. ¿Odias odiar?

Por último, algunos aguantamos todo el concierto sin calippos ni nada parecido. Por lo que sólo puedo añadir: ¡NENAZA!

Toma, ahora, analyze this!

Herblay

Paul Spleen dijo...

Tenía que anunciarlo y no sabía cómo: ayer nos dijo el de La Ronería que la semana que viene entran en aduana 60 botellas de Guayabita Dulce.