az-zaman. 1989, 1999 y 2009. La urbanización sigue ahí. Las toallas no. Nuestra lozanía tampoco.


lunes, 17 de agosto de 2009
El tiempo - الزمن
Escrito por
Paul Spleen
a las
15:52
8 comentarios
Etiquetas: fotos
martes, 14 de julio de 2009
La paloma - الحمامة
al-ħamāma. Confieso, amigos, que soy muy facilón: si alguno de vosotros quisiera que lo amase hasta la muerte y sintiese por él una atracción sexual irrefrenable, sólo tendría que regalarme esta moneda:
Esto es un columnario español, un real de a ocho, y es una de las monedas más famosas del mundo. Fue aceptada como medio de pago en todo el globo hasta bien entrado el siglo XIX, y en ella se basaron muchos países para crear sus propias monedas, incluido Estados Unidos. El mismísimo loro de Long John Silver, en La isla del tesoro, no dejaba de garrir Pieces of eight! Pieces of eight!, y hasta se dice que las barras del símbolo del dólar se copiaron del dibujo de las dos columnas; que oye, que es mentira, pero hagamos como que sí, porque la anécdota es bonita. En fin, amigas, amigos: hoy os quiero contar una historia de monedas y palomos.
Hace apenas tres semanas, andaba yo solazándome en la lejanísima isla de El Hierro, con sus sabinas dobladas por el viento, sus acantilados de órdago, sus bosques de laurisilva y sus playas de arena roja. Me dediqué principalmente al buen yantar y al mejor beber. En particular, me centré en degustar muy a mi sabor los tremendos quesos de El Hierro, porque ya está bien de que se lleven la fama los plátanos, amigos: si hay algo bueno en Canarias son los quesos de cabra, ya sean ahumados a secas o con pimentón. Es más, desde aquí os anuncio a todos (pero en especial a Marigustín) que, en todo este año viviendo allí, no me he comido ni un solo plátano.
Un día, mientras esperaba a los demás junto al coche, apareció un nativo herreño de la casa de al lado y se dirigió a mí a toda velocidad, me estrechó la mano y mantuvimos esta sorprendente conversación: Hombre, hola, qué tal, ¿de dónde sois? Hola, encantado. Pues cada uno es de un sitio, pero yo soy de Murcia. Uy, ¿sí? En Murcia hay muchos palomos, ¿verdad? … Tardé en reaccionar, porque, precisamente en Murcia, ser un palomo o un palomazo significa ser bastante tonto. Y eso dejando aparte la inevitable referencia al palomo cojo. Entiendo que se refiere usted a la colombofilia… Entiendes bien. Ah, bueno, sí, alguna vez que he ido a comer por la huerta he visto a los palomeros haciendo carreras. Ay, me gustaría mucho ver eso. ¿Sabes que una vez estuve en la Era Alta, viendo carreras? Mira allí. Y me señaló un palomar a unos cien metros: sólo entonces oí el zureo. Por cierto, la Era Alta es una pedanía de la huerta murciana, con 3.000 habitantes, y os juro que hay muchos urbanitas murcianos que ni la conocen, así que doble sorpresa. ¿Cría usted palomos? ¿Son suyos? Sí, soy el único de la isla. La gente me mira como si estuviera loco. No entienden que me deje tanto dinero en esto. Algunos de mis palomos pueden valer un millón, fácil. Uy, lo entiendo perfectamente. Yo colecciono monedas y mis amigos también piensan que estoy loco por dejarme el dinero en eso. Lo que no le dije fue que hay por ahí algún gracioso que me llama numistonto. ¿Sí, coleccionas monedas? Mmm, pues otro día que nos encontremos, antes de que os vayáis, recuérdame que te dé un regalo.
A los dos días, cuando nos volvimos a encontrar en la puerta, se sacó una moneda grande del bolsillo y me la dio. Me dijiste que coleccionabas, ¿no? Pues toma, un regalo. Dios, muchas gracias. Es de plata, antigua, de un valor… incalculable. ¿No ves que es de plata? Hombre, tanto como incalculable… Cuatro euros a lo sumo, tirando por lo alto. Esto último no se lo dije, pero lo pensé, porque era un duro de plata de Venezuela de 1911, relativamente corriente, gastadísimo y dispuesto dentro de un colgante; moneda que, por otro lado, tengo ya en buen estado de conservación. El caso es que le agradecí mucho el detalle: me encanta tener monedas con intrahistoria. Sólo te voy a pedir un favor. Me dijiste que conocías a varios columbaires de la Era Alta, ¿no? Si habéis leído hasta aquí, sabréis que no dije eso ni de coña. Bueno, a ver, alguna vez he comido con ellos en el mismo restaurante. Perfecto, pues a ver si mañana por la mañana te puedo dar mis datos y me pones en contacto con ellos, para ver si puedo escaparme algún día a la Era Alta. Claro, claro, me hago cargo, imagínese: quién pillara una escapada a la Era Alta. Pues haré todo lo que esté en mi mano, no se preocupe. Y muchísimas gracias por la moneda. Al día siguiente, tempranísimo, abandonamos la isla y nunca más se supo. Hoy, el arrepentimiento me atenaza. Hoy quiero hacer feliz a ese hombre. Ayudadme. ¿No conoceréis a algún columbaire de la Era Alta, por casualidad?
P.D.: Efectivamente, los loros garren y las palomas zurean. A ver si un día escribo una entrada en la que pueda hablar de elefantes que barritan.
P.P.D.: No puedo resistirme a mostraros mi última adquisición. Mirad qué preciosidad.
lunes, 6 de julio de 2009
El dios - اﷲ
Allāh. Si habéis leído La tournée de Dios, de Jardiel Poncela, sabréis que Dios bajó a la Tierra hace unas décadas y se apareció a los mortales en el Cerro de los Ángeles, en Getafe, donde se dice que está el centro geográfico de España. La historia es así: resulta que Dios se le apareció en sueños al Papa y le dijo que quería visitar la Tierra; pero el pontífice no se creyó que fuera Él de verdad, claro, porque por muy Papa que seas tampoco te vas a creer al primero que se te endiose en sueños, así que le pidió pruebas; Dios, por su parte, ni corto ni perezoso, convocó a la Humanidad en Pisa, en la Piazza dei Miracoli, donde anunció que mostraría señales inequívocas que disiparían cualquier duda posible acerca de su identidad.
Concentrada la Humanidad en la ciudad toscana, todos esperaban ansiosos la señal, la prueba irrefutable de que quien había hablado con el Santo Padre era el mismísimo Dios. A las 12 en punto, se hizo un silencio sepulcral, roto únicamente por una voz cristalina que bajó de lo alto y dijo: Hola, soy Dios. Haced sitio, porque voy a tirar abajo la torre de Pisa. Ante el pasmo de los espectadores, la torre comenzó a inclinarse más y más. Todos tuvieron tiempo de apartarse, pero, de repente, un niño se escapó de la mano de su madre. ¡Horror, la torre lo va a aplastar! ¡Dios, no permitas que suceda! Dios parecía distraído por la emoción del momento y sólo en el último instante se dio cuenta de que el niño iba a morir. Con un esfuerzo sobrehumano, como no podía ser de otra manera, sus manos invisibles detuvieron la torre a escasos centímetros del chiquillo y la lanzaron en sentido contrario, aplastando a más de trescientas personas. Nadie lo dudó: se trataba de Dios.
En la novela, Dios aparece luego en Getafe como un viejecito tranquilo sin grandes pretensiones, por lo que los humanos se aburren pronto de Él y pierden interés: Dios se dedica entonces a pasear por Madrid, llorando de forma anónima. Esa imagen es la que se me ha venido hoy a la cabeza, porque hay alguien que me la ha recordado, alguien a quien he visto ya dos veces en dos sitios diferentes en apenas 48 horas (por cierto, ahora va casi rapado). He intentado resistirme a sacar este tema en el blog, porque para un murciano está ya muy manido y puede ser poco interesante; pero no por ello deja de ser asombroso que en nuestra ciudad, de entre todas las posibles, haya decidido establecerse un ser ubicuo. Amigos no murcianos, puesto que a vosotros está dedicada esta entrada: os anuncio solemnemente que Dios es chino, vive en Murcia y vende rosas.
Desde hace más de diez años, el chino de las rosas está en todas partes y es imposible salir por Murcia sin verlo. Es hábil, es astuto, es artero y sabe teletransportarse para estar en cuatro pueblos de la Región a la vez. Todos los murcianos sabemos que es cierto, y todos tenemos una historia de ubicuidad con el chino: yo, por ejemplo, lo vi un sábado por la mañana en las fiestas de Alhama, por la tarde en la plaza de las Flores de Murcia y, esa misma noche, en un bar de Los Alcázares. Lo juro. Su técnica es fácil: rosazo y tentetieso en el hombro, sonrisa lúbrica y compla losa que te crió. Los adolescentes llevan haciéndole las mismas bromas imbéciles desde hace muchos años; se ha dicho de él que es Elvis, que son cuatro hermanos iguales; y lo único cierto es que nadie sabe cómo se llama ni la edad que tiene, a pesar de ser una de las caras más reconocibles por cualquier murciano que se precie de serlo.
Amigos, desde hace una semana existe en Facebook un grupo que se llama Fans del chino de las rosas de Murcia. A día de hoy, tiene 3.541 miembros, que se dice pronto. Apuntaos. Se lo merece.
Escrito por
Paul Spleen
a las
2:15
25 comentarios
Etiquetas: fotos, literatura, Murcia
jueves, 7 de mayo de 2009
La política - السياسة
as-siyāsa. La Madinat Siyasa árabe, la Ciudad de la Política, acabó con el tiempo convirtiéndose en la ínclita ciudad de Cieza. Ya sabéis que allí he vivido grandes momentos como intérprete voluntario. A la entrada correspondiente, El folclore, me remito. No quiero dejar de recordaros que allí mismo, en Cieza, se celebra todos los años el famosísimo e internacional Concurso Mundial de Lanzamiento de Hueso de Oliva, que se ha exportado también a Nueva York y Múnich, lugar éste último donde recibió el bonito nombre de Olivenkernweitspuckwettbewerb. Como no es moco de pavo, en su momento mereció también una entrada aparte llamada La oliva. Recupero aquí el vídeo donde podéis ver mi más que aceptable actuación hace dos años, celebrando el lanzamiento a lo Bebeto.
Pero hablemos del copríncipe de Andorra, amigos, porque la volvió a hacer no hace mucho. Monsieur le Président de la République, durante un almuerzo informal con miembros de otros partidos de Francia, se metió con Merkel, con Durão Barroso y puso la guinda lanzándole una puyica a Chirac. La chanza en cuestión fue ésta:
«Pues Zapatero no será muy listo, pero yo conozco a otros que, tan listos como son, no fueron reelegidos en las presidenciales.»


No contento con el revuelo levantado por sus palabras, el tío sacó tiempo para acudir a una boda en Murcia a la semana siguiente. Eso sí, bien acompañado por su guardaespaldas personal.

Y terminó la semana cenando con una reina consorte y, más tarde, poniendo cara de Ratatouille, primero, y de J. J. Santos después. Qué dura es la vida de un jefe de Estado, amigos.



lunes, 20 de abril de 2009
La manzana - التفـّاحة
at-tuffāħa. Imaginaos que sois un chino y morís de causas naturales, pero tras un periodo de tiempo razonable nadie ha reclamado vuestro cadáver. ¿Qué pasa entonces? Pues lo típico: que llega un científico, os despelleja, os saca el agua del cuerpo, la sustituye por acetona y os mete en una cámara de vacío para que la acetona se evapore y el hueco se rellene con un material plástico del tacto de la goma; luego, os mete en una caja, os envía a Nueva York y os exhibe corriendo con un balón de rugby en la mano. He ahí lo que vi en el Muelle 17, amigos: Bodies, The Exhibition. Fascinante es decir poco.
Sí, amigos, sí, pero en la Gran Manzana he visto más cosas, como las ratas, del tamaño de un gato, que campean a sus anchas por el sitio más sucio del mundo: el metro de Nueva York. Os podría hablar de lo que se siente al cruzar a pie el puente de Brooklyn; o del Cleopatra's Needle, el club de jazz donde me solacé muy a mi sabor; o de la terraza del Rooftop, donde me hinqué un mojito por la noche con el Empire State enfrente, iluminado, casi al alcance de la mano; pero no, amigos, no: os voy a hablar de comida, porque el tur gastronómico que me he pegado no ha sido moco de pavo.
Fijaos en este sujeto:
Este angelito, de nombre Joey Jaws Chestnut, es el vencedor de las dos últimas ediciones del concurso de comer perritos calientes organizado por Nathan's cada 4 de julio desde 1917. Se trata del primer estadounidense que ha conseguido romper la hegemonía del japonés que había ganado los seis concursos anteriores, Takeru Tsunami Kobayashi. Este último año, los dos quedaron empatados a 59 perritos, pero Joey venció en la muerte súbita al zamparse antes que el nipón cinco perritos más, consiguiendo así el Cinturón de Mostaza. Es increíble, porque ambos están esmirriados y son un par de chichipanes. Yo, por mi parte, me hinqué dos, con queso y chili. Habría podido con un tercero, pero poco más, así que respetos los máximos hacia estos prohombres.
Por otra parte, irse de Nueva York sin comerse una pizza en condiciones está considerado como delito en algunas culturas jurídicas. Que le den a Domino's, hombre: las mejores pizzas de Nueva York se comen en Grimaldi's, bajo el puente de Brooklyn. No tengo palabras, ni buenas fotos de la pizza, porque estaba ocupado tragando; pero id, por Dios santo, id.
Por último, no sé si habéis visto Cuando Harry encontró a Sally. La escena más famosa de la película transcurre en Katz's. Billy Cristal le está contando a Meg Ryan que todas las mujeres con las que ha estado han quedado muy satisfechas, y que lo sabe porque… esas cosas se notan; y Meg, la buena de Meg, hace esto:
La señora del final es grandiosa: I'll have what she's having. Meg no sé qué estaba comiendo, pero Billy se estaba endiñando uno de los manjares más divinos de este planeta: un bocadillo de pastrami, que viene a ser carne de ternera desangrada, puesta en salmuera y ahumada después, servida en pan de centeno. Bien, Billy, bien. Mirad qué maravilla:

Seguiremos contando andanzas neoyorquinas si nos da por ahí, aunque, de momento, quería dedicar esta entrada a Agustín y su descomunal gusto por las buenas comidas. Y por los alimentos también.
Escrito por
Paul Spleen
a las
0:46
17 comentarios
Etiquetas: fotos, nueva york, viajes, vídeos
martes, 10 de marzo de 2009
La ola - الموج

al-mawŷ. Amigos, sin comerlo ni beberlo, esta mañana me he acercado a un sitio donde, en primer lugar, me han hecho esperar; luego, me han pinchado en salva sea la parte; después, me han aplicado radiación y, para terminar, me han amonestado con severidad. Maldita sea. He aquí el papelito que me han entregado al abandonar ese antro de dolor y vesania:
No alergias medicamentosas.
RESUMEN ANAMNESIS:
Digo yo que aquí se han columpiado un poco, porque, sinceramente, lo que yo estaba haciendo no puede ser considerado surfing, y hasta dudo de que en algunas culturas se tenga por práctica deportiva.
EXPLORACIÓN FÍSICA:
Limitación flexo-extensión del tronco. PPRB (-). Exploración de caderas conservada, no dolorosa.
Al menos, la puñopercusión renal bilateral ha sido negativa. ¡Albricias!
EXPLORACIONES COMPLEMENTARIAS:
Rx C. Lumbar: no lesión ósea aguda.
Aguda no, pero yo veo algo desplazada la apófisis de L3 en la placa. Creo que es el principio del fin, amigos. ¿Supondrá esto el término del crapuleo, el ocaso de las calaveradas, el fin de la vida muelle? Veremos.
IMPRESIÓN DIAGNÓSTICA:
Contractura muscular lumbar.
TRATAMIENTO:
ennatyum 50 mg im.
Lo de im quiere decir intramuscular, que viene a ser lo que, en román paladino, siempre se ha dicho por el culo.
SE ACONSEJA:
Reposo relativo. Evitar esfuerzos. Calor local en la zona.
ACABEL RAPID 1 tab cada 12 horas.
ZALDIAR 1 comp/6 horas.
Solicitar consulta de Traumatología si no hay mejoría para control y seguimiento.
Aquí, la doctora creo que se ha dejado llevar por mi insultante juventud y mi no menos envidiable virilidad, porque cuando leía lo del reposo, el esfuerzo y el calor, no ha podido evitar apostillar tres veces lo siguiente: que sé que no lo vas a hacer. Es lo que tenemos los surfistas, que somos unos rebeldes de tomo y lomo, y se nos ve venir a la legua.
P.D.: Por cierto, parece ser que el ordenador de urgencias no tiene acentos, así que se los he tenido que poner yo.
Escrito por
Paul Spleen
a las
16:50
20 comentarios
sábado, 28 de febrero de 2009
La tradición - التقليد
at-taqlīd. En todo pueblo que se precie de tal nombre, sus habitantes deben tener motes. El panadero puede ser El Mixtos; el cura, El Gatuno; y el boticario, El Sepias. El origen de estos apodos se pierde en la Historia, pero suelen hacer referencia a alguna anécdota acaecida a un antepasado del portador del mote. Como sabemos de sobra, nihil sub sole novum: los romanos utilizaban estos motes como apellidos. Hoy os voy a hablar, muy brevemente y como excusa, de un romano al que llamaban El Garbanzos, que eso es lo que significa Cicerón.
Durante varios siglos, los romanos se preciaron de ser una República, un pueblo sin rey, una sociedad donde la ley estaba por encima de los individuos; pero, cada cierto tiempo, se vieron obligados a enfrentarse a un ciudadano romano que intentaba acaparar el poder y nombrarse dictador perpetuo, o sea, rey.
En el año 63 a. de C., un buen hombre llamado Marco Tulio Cicerón, a la sazón cónsul de la República romana (o sea, uno de los dos presidentes de Roma), se enteró de que otro miembro del Senado, de nombre Catilina, pretendía matarlo y hacerse con el poder. Con Catilina delante, Cicerón pronunció en el Senado un discurso dándole en el hocico. La primera frase fue Quo usque tandem abutere, Catilina, patientia nostra?, que significa Catilina, te haces cansino, ¿no sabes? Un poco más adelante en el discurso, con Catilina levantándose y huyendo del Senado entre abucheos, Cicerón, ya indignado, gritó O tempora! O mores!, demostrando una vez más que los humanos siempre piensan que cualquier tiempo pasado fue mejor y que, en todos y cada uno de los momentos de la Historia, siempre han pensado que las costumbres honorables del pasado se habían perdido.
Todo esto me lleva a deciros que, efectivamente, amigos, las boni mores nunca deben perderse. Por eso os anuncio solemnemente que he decidido continuar disfrazándome una y otra vez con el mismo atuendo de Chico Disco, a pesar de las críticas. Al que no le guste, que no mire. He dicho.
2004 - Murcia
Luchando contra Pocholo2006
Con La del Río
2007
Dejándome adorar por las murcianas
2008 - Águilas
Homenaje a Máikol Jackson.jpg)
2009 - S/C de Tenerife
Nuevas adoradoras
Escrito por
Paul Spleen
a las
20:17
10 comentarios
domingo, 11 de enero de 2009
La nieve - الثلج
at-tilŷ. Es superior a mí, amigos: me puede mi vocación de servicio público. En mi afán de servir a mis lectores, en mi infatigable empeño diario por ofreceros la información más fidedigna y veraz, anteayer por la mañana decidí plantarme en Barajas a las 9.30 de la mañana, que es donde había que estar en España anteayer por la mañana a las 9.30, tomándole el pulso a la actualidad. Por vosotros lo hice, amigos, por vosotros.
Qué fenomenal gozo cuando, tras embarcar a las 10.30 con dirección a Tenerife Norte, el comandante anunció que debíamos desalojar el avión y el aeropuerto se cerraba. La ocasión era inmejorable para investirme del más genuino espíritu de viajero cabreado patrio, y a eso dediqué mis siguientes 13 horas: a infiltrarme de tapadillo entre las hordas de plebe airada, a mezclarme con ellos, a conocer sus anhelos más íntimos y a exprimir al máximo mi fantástico día en Barajas. Qué gran jornada, amigos. Porque siempre hay quien no se mezcla, quien prefiere quedarse al margen; pero ése no es mi caso, no: resuelto a proporcionaros el relato más completo posible, me afané por conocer todas y cada una de las realidades que estas oportunidades ofrecen:
- acepté dos cambios de vuelo y comprobé con regocijo que ambos eran cancelados a lo largo de la tarde;
- vagué por Barajas durante 7 horas sin resultado satisfactorio;
- bajé a recoger mi maleta a la sala 6: aquello parecía Verdún tras la batalla, con todas las maletas-cadáveres de todos los vuelos cancelados desperdigadas por el piso sin orden ni concierto;

- encontré la mía y la arrastré hasta dos pisos más arriba, donde los amables empleados de Spanair me proporcionarían un hotel para esa noche y un vuelo para cuando ellos estimaran conveniente: el final parecía cerca;
- pero al llegar a la Terminal 2, cuando llevaba 45 minutos de cola, vino la policía y nos quitó de ahí: mi cola no valía, porque 10 puestos adelante, una mujer se había colado y la había liado parda, así que tuve que ponerme de nuevo en la cola «buena», que daba la vuelta 3 veces a la terminal;
- qué contaros de las 2 horas 45 minutos en esta nueva cola arrastrando mis maletas, cómo transmitiros el placer inmenso de sentirte parte de un grupo ultrajado: las televisiones entrevistando, los pasajeros haciendo chistes malos, los pasajeros gritándole a la policía, los pasajeros gritándole a las televisiones, los pasajeros gritándole a los pasajeros en la cola, los pasajeros gritándole a los pasajeros que intentaban colarse: todas ellas emociones buenas para el alma;

- cuando apenas me quedarían 30 minutos para llegar frente a los mostradores, 2 personas corrían por la terminal y les pregunté adónde iban: acababan de fletar un avión hacia Tenerife Norte y había que facturar ya, que se iba;
- arriesgándome a quedarme sin hotel tras más de 3 horas de cola y sin saber si el nuevo vuelo sí despegaría, cogí mi maleta y corrí a facturar por segunda vez;
- de nuevo, el final parecía cerca: embarcamos y… nos tuvieron dentro del avión otra hora y media más, sin saber si al final ese vuelo despegaría: cuando nos pusimos en movimiento, no fue para despegar, sino para ponernos en cola junto a otros 10 aviones y que unas mangueras gigantes quitaran el hielo y la nieve de las alas;
- por fin, con lágrimas de placer en los ojos tras 2 horas en el avión, sin saber si los flaps funcionarían o no al despegar, abandonamos Europa, con una sonrisa en los labios.

Cuando llegué a Tenerife 13 horas después de la hora prevista, lo hice feliz, descansado, con el bienestar y la satisfacción del trabajo bien hecho, del deber cumplido. Por vosotros, amigos, por vosotros lo hice.
Escrito por
Paul Spleen
a las
16:28
10 comentarios
sábado, 13 de diciembre de 2008
La petición - الطلب
aţ-ţalab. Queridos amigos, me han llegado noticias de que hay quien no forma parte de ese tamtam social gigante llamado Facebook. Imagino que ésa es la razón por la que han sido innúmeros los mensajes de móvil, las cartas, las llamadas telefónicas, las postales, los telegramas y los faxes que he recibido solicitando más y más fotos de Tenerife. Algún burofax ha caído también, y a mis oídos ha llegado algún conato de manifestación en Murcia, en protesta por la falta de información visual acerca de este sitio tan feísimo.
Bueno, en realidad me lo ha pedido mi señor padre, así que ahí va un álbum con fotos de septiembre y octubre (cuando entréis al álbum, pinchad en la primera foto e id dándole a la flecha de la derecha para pasarlas y ver los títulos):
![]() |
| LA PETICIÓN |
Escrito por
Paul Spleen
a las
18:09
7 comentarios
martes, 18 de noviembre de 2008
La lluvia - Η βροχή

i vrohí. El cine nos ha enseñado muchas cosas, amigos. Sin ir más lejos, yo el año pasado aprendí que en el 480 a. de C. Leónidas tiró a un persa negro ensortijado por un bujero en mitad de su ciudad, no sin antes recordarle que eso era Esparta. ¿Que no? Eso pasó. Vaya si pasó. Porque Leónidas era un tío molón y podía desencajar las mandíbulas al gritar. Tan molón era que, cuando Jerjes llegó en su carroza mágica y le pidió con voz distorsionada que depusiera las armas, Leónidas desencajó su ATM y le gritó Μολών λαβέ!, que en griego se pronuncia Molón lavé y significa en viniendo, me las cogéis. Las armas.
Dos mil quinientos años después, entré yo en acción. En agosto de 2008, me acerqué a las Termópilas y, con una valentía que para sí quisieran Leónidas y sus 300 hoplitas (bueno, ellos, los 600 esclavos que llevaban consigo, los 700 tespios, los 400 tebanos y los otros 3.800 griegos que lucharon allí), con un coraje sobrehumano, decía, me jugué la vida intentando cruzar la autovía griega que me separaba del monumento a los espartanos. A punto estuve de morir atropellado por un simpático automovilista heleno, pero todo quedó en un intercambio amistoso de cariñosos gestos manuales. Al menos pude hacerme una foto molona junto al molón lavé de Leónidas. Luego pensé en acercarme al monumento a los tespios, a sólo 100 metros de allí, pero qué coño, que les jodan a los tespios.
El caso es que lo de Leónidas trae cola: en el año 1466 de nuestro señor amén, al cometa Tempel-Tuttle le dio por dejar una estela seminal de objetos sólidos en una región indeterminada del sistema solar. ¿A que no sabéis cómo llamaron a toda esa basura espacial cuando, 542 años después, la atravesé subido a la Tierra? No os lo vais a creer: las Leónidas de 2008. Lo de «la atravesé» es un decir, porque un tal Maslov (un farsante, sin duda) predijo que el 17 de noviembre de 2008 sobre las 0.22 habría un pico de 150 meteoros visibles por hora. Por mucho que subí a casi 3.000 metros, ya cerca del Teide, por aquello de evitar la contaminación lumínica; por mucho que quienes me acompañaban juraron ver dos; por mucho que hasta mi propia cámara captara una leónida en una foto casual que os adjunto abajo; yo no vi absolutamente ningún meteoro. Todos sabemos, y si no lo sabéis ya os lo digo yo, que antes de llover chispea, pero yo no experimenté ni un suave sirimiri… En fin, se os eriza el vello al leer este cúmulo imparable de casualidades, ¿eh?, esta sucesión histórica de conexiones entre Leónidas y yo. Lo sé. A mí también se me eriza, amigos, a mí también. Y no acaba ahí la cosa.
Porque resulta que en abril de 2003 me agencié una caja de bombones en Bruselas, y, oh serendipia de serendipias, ¿sabéis dónde los compré? Qué escalofríos, amigos… ¡En la confitería Leónidas! Impresionante…
P.D.: Por cierto, hace año y medio, el difunto Poeta de Zeneta eligió el Bando de la Huerta murciano para, señalándose el calzado, gritar con voz impostada: Esto es… ¡esparto! ¿Qué habrá sido de él? Con lo majete que era…
lunes, 10 de noviembre de 2008
El sol - Ο ήλιος
o ilios. Con el trasiego de la mudanza, nunca os conté nada de Grecia y Turquía. Haré como que os importa y empezaré hoy. Carraspeo y comienzo: Amigas, amigos, érase una vez un cabrón llamado Teseo. Por lo que a mí respecta, estoy absolutamente seguro de que, cuando zarpó desde Atenas en su navío de velas negras sin la Bruja Lola, su única intención no era liberar a los atenienses del yugo cretense: Teseo quería ser rey.
Hacía varias décadas que los atenienses, debilitados y castigados por la peste, pagaban un humillante tributo a los cretenses: cada año, debían enviar siete jóvenes y siete doncellas a Creta para servir de alimento al Minotauro. Éste último no era otro que Asterión: un hijo del rey Minos tan feo, tan feo, tan feo que hubo que construirle un laberinto y encerrarlo dentro. La historia es conocida: Teseo se ofreció para ser uno de los catorce jóvenes de la hornada de aquel año, llegó a Creta, mató al Minotauro y volvió a Atenas victorioso. La única pega es que, en el ínterin, el tío cerdo le destrozó la vida a dos personas: a Ariadna y a Egeo.
Egeo, rey de Atenas y padre del héroe, se opuso en redondo a que Teseo, su único hijo, su heredero, arriesgara su vida. Al final accedió, pero padre e hijo convinieron que, si el joven triunfaba, al navegar de vuelta hacia Atenas cambiaría las velas negras del navío por otras de un blanco tan brillante que se pudiera ver a millas de distancia. Fácil, ¿no? Pues, cuando regresó victorioso, al niñato se le olvidó cambiarlas.
Tras la marcha de Teseo, Egeo se transformó: envejeció a marchas forzadas, se desentendió de la polis y se obsesionó con la vuelta de su hijo. Sin cuidar mucho su higiene, sin comer apenas, se pasaba el día entero en la Acrópolis mirando al mar; y, cuando la abulia se hacía insoportable, recorría 70 km hasta el cabo Sunio, en la punta del Ática, para otear el horizonte en dirección a Creta desde el templo de Poseidón. Cuando aquel día atisbó los velámenes negros sobre la línea del horizonte, Egeo se supo solo, lloró en silencio, cerró los ojos y se despeñó hasta el mar que, desde entonces, lleva su nombre.
Sirva todo esto para deciros que este verano estuve allí, en el cabo Sunio, y que junto al templo de Poseidón vi el atardecer más bonito del mundo. Pinchad en las fotos, malditos.
P.D.: ¿Que qué hizo con Ariadna? Bah, sólo la engatusó mediante engaños; la convenció para traicionar a su padre, a su familia y a su pueblo; y, por último, la abandonó en una isla.
P.P.D.: Esta idea del Teseo parricida la he sacado del libro The King Must Die, de Mary Renault. ¡Gracias, Raulete!
Escrito por
Paul Spleen
a las
13:27
12 comentarios

