miércoles, 24 de diciembre de 2008

El banquero - الصرّاف

aş-şarrāf. Como todos sabemos, los banqueros son seres gordos con pelo engominado, puro humeante y pagados de sí mismos. El último al que visité, director de sucursal, nos recibió a mí y a mi padre en una oficina atestada de cestas de Navidad, perniles de cerdo y botellas de tinto sin abrir. Cuando decidió comentarnos, muy ufano él, que en estos días no le cabían los regalos en el coche al volver a casa, mi progenitor chasqueó la lengua y le espetó:

Pues mire usted: yo siempre cuento que, hace muchos años, don Eugenio, un vecino de toda la vida que en paz descanse, era director de una sucursal del Banco Central Hispano. Llegaba la Navidad y le traían tantas cosas que hasta los pavos se le caían vivos por la terraza porque no le cabían en el piso. En esto decidió jubilarse, y ese año no recibió absolutamente ningún regalo. Se lo digo para que no olvide usted que eso son regalos al cargo.

El banquero se limitó a poner sonrisa de mala persona. Comentando la jugada a posteriori, mi santo padre me confesó: Se lo he soltado para que no se subiera mucho, el tontoleche. Sabias palabras, amigos, que, en estos días tan entrañables, queríamos compartir con todos vosotros la Reina y yo. Sed buenos, temerosos y con Dios quedad.

10 comentarios:

K dijo...

Más me habría hecho sospechar el que las botellas de tinto hubieran estado abiertas. Así como estaban, son prueba de hombre trabajador y virtuoso.

¿Cómo se podrá llevar ningún negocio entre tanta tentación?

Hasta que me jubile, con júbilo los recibo.

José Antonio dijo...

Tras la grandeza de dichas palabras en tal contesto, y tras mi incipiente admiración por tu padre (hasta ahora por mí desconocido), añado mi experiencia de este año:

Por trabajar en asistencia técnica de obra, la constructora nos obsequió con una cesta navideña. Tras recibir dicha prevenda, me encontré con el gerente y le agradecí el gesto y apostillé:
-“Hombre de Dios, que yo reciba este regalo me parece gastar pólvora…”
A lo que él añadió:
-“Como bien dicen los huertanos… hay que ir sembrando para luego recoger…”

La navidad es el caldo de cultivo del cohecho.
Fdo: El espíritu de la Navidad.

Agustín dijo...

¿Qué es lo que busca mi jefe con el cuarto delantero de chino que me dio?

P.D.: Creador, no es ninguna metáfora, que te veo venir.

Anónimo dijo...

Tu padre es un gran tipo. A ver si te vas a creer que tus méritos son sólo tuyos ;)

Nos vemos pronto, ¿no?

Un abrazo,

a

Miserias del traductor dijo...

Soy fan de tu padre!!!!

chexpirit dijo...

Qué grande el tito Paco jejeje.
Qué chula la imagen de un pavo saltando por la ventana del segundo XDDD.
Feliz navidad.

Paloma dijo...

De casta le viene al galgo, jejeje.

Anónimo dijo...

Y xk cojones regalan tanto a un bankero? Encima q le metemos dinero...

Miserias del traductor dijo...

Paul, pronúnciate...

Johnny Ramony dijo...

Qué voy a decir yo de mi querido padrino, esta es sólo una de tantas anécdotas donde nos enseña que lo cortés no quita lo valiente.
Pero ya que estamos hablando de "perlas de Huelva", hoy me ha llamado uno de mis jefes mayores para felicitarme la navidad y me dice:
"Pues estoy lejos de Murcia y aquí uno se desinhibe más. Como tú sabes yo soy un tio muy mujeriego. Una vez intenté dejarlo... y fueron los peores 20 minutos de mi vida".
Jajaja.. qué se puede decir a eso