viernes, 19 de diciembre de 2008

La cantante - المغنـّية

al-muganniya. Hace más de un año que os hablé del método Maurer para aprender inglés: menudo sinvergüenza es ese tío. En fin, hoy os voy a hablar de un método con solera: el de Assimil y su El inglés sin esfuerzo. O no, según se mire.


En 1950 hubo un rumano en Francia que quiso utilizar este método en su versión gabacha original para aprender inglés (L’Anglais sans peine), pero, cuando se puso a repetir los diálogos que le proponía el libro, se le hincharon las narices de lo absurdos e insustanciales que eran. Como no podía ser de otra manera. Cualquiera de nosotros, amigos, habría cogido el libro, lo habría tirado a la basura y habría mandado a la mierda al autor, al editor y a todos sus parientes hasta el cuarto grado, qué menos, pero este rumano y tres piedras fue más creativo si cabe: escribió una obra de teatro llamada L'Anglais sans peine.



Básicamente, el argumento consiste en lo siguiente:
  • aparecen los Smith en su casa, charlando animadamente aunque no se escuchan el uno al otro;
  • llegan los Martin a visitarlos y los dueños de la casa los dejan solos un momento: los recién llegados se percatan de que se conocen de algo y, tras muchas preguntas personales, caen en la cuenta de que viven juntos y no se acordaban, aunque es cierto que no se quedan convencidos del todo;
  • viene un bombero muy amable, con casco y todo, y les cuenta a los cuatro lo mal que está la cosa con los fuegos, amén de algunas fábulas de animales;
  • se cabrean todos mucho.


Al parecer, durante los ensayos para su primera representación, el actor que hacía de bombero tuvo un desliz al final de una larga parrafada y, en vez de institutrice blonde, dijo cantatrice chauve. Con ese nombre se quedó la obra: La cantante calva. Si aún no la habéis leído, corred a leerla. Si aún no la habéis visto, corred a verla. El caso es que corráis, vamos. pronominal

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Absurdiciosa.

a

K dijo...

También el bombero se habría puesto fino a orujos la noche antes, porque de "institutrice blonde" a "cantatrice chauve"... va un trecho.

El tito Eugène Ionesco, de cuyo nombre no quieres acordarte, tenía dos amiguitos, rumanos ellos también, llamados Emil Cioran y Mircea Eliade. El primero, un optimista irreductible, escribió, entre otros, un librito alegre titulado "Silogismos de amargura" y el segundo tiene uno titulado "Maitreyi". Ambos dos, digo, altamente recomendables.

¿La de Ionesco era una premonición de Sinead O'Connor?

Vaya tela.

Agustín dijo...

Ya te vale, Creador. Es que le tocas el tema rumano (y tres piedras) al Interesante, y mira cómo se pone.

K dijo...

Sí, yo es que soy muy amigo de mis amigos. Y de mis enemigos, casi más.

:o)

José Antonio dijo...

El tema rumano está claro, pero el de al-muganniya... einnn???.

Con lo sensible que soy para estas cosas, ¿para que sacas el tema?.

Fdo: un leyente (de ley)