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miércoles, 1 de abril de 2009

El hombre - الرجل

ar-raŷul. Tener motes da gustico, amigos, y el que suscribe tiene muchos. Algunos son obvios e hipocorísticos, como Mon, Moncho, o, ya elaborando un poco más, Raymond Fonseca. En cambio, otros de ellos son más oscuros. Para algunos amigos soy Porthos (¡Aramis, gracias!), a causa de lecturas y aventuras compartidas. Ahora bien, ¿cómo acaba un Ramón llamándose Pol para el 70% de sus conocidos? La culpa, amigos, como tantas otras veces, como ya nos dijo Freud, la tiene la familia: es lo que tiene vivir rodeado de Ramones.


A los 10 años me puse gafas por primera vez y descubrí dos cosas: que el mundo no era borroso y que mis primos eran unos cabrones de tomo y lomo. Que eran niños, vamos. Me hicieron mofa y befa, diciendo que me parecía a Paul, el amigo del protagonista de la serie Aquellos maravillosos años (que no, que no era Marilyn Manson). Con eso me quedé.


Otro mote más reciente es el Ráyul. Si decides hacerte ingeniero, ten por seguro que, primero en tu facultad, y luego en tu trabajo, te vas a encontrar con inmensos campos de nabos; todo lo contrario a lo que ocurre cuando perteneces al mundo de la traducción y la interpretación. Cuando estuve en Marruecos, viví rodeado de mujeres, que o bien me llamaban el Califa o bien el Ráyul (hombre, en árabe). Siguen diciéndomelo.

Aun así, lo cierto es que hay un hombre en el mundo que sí es merecedor de tal seudónimo, y no yo: Bear Grylls. Este h o m b r e, así, con todas las letras, tiene los cojones como canicas de mármol, como ya os conté que le pasaba a Yuri Gagarin. Hace reportajes de supervivencia en los que se echa de todo a la boca. Puede ser que luego se vaya a un hotel y se tire toda la noche en un yacusi, pero me da igual: menudo machote. He ahí unos vídeos, para que os hagáis una idea de su fenomenal hombría.



Empecemos fuerte, con una larva gigantesca. No wonder they fry them!



Sigamos con una rana. The first bite must kill it.



Para terminar, como los tiene de cemento armado y tiene hambre, se pone a pescar un siluro sin caña.


Si queréis seguir viendo a este tiarrón en acción, más enlaces: comiéndose un escarabajo asqueroso (these are actually edible, these things!), mordiendo directamente del cadáver de una cebra o recuperando líquidos de un truño de elefante. Un bestia, vamos.



P.D.: ¡Los teclados alemanes y suizos no son QWERTY sino QWERTZ! Ils sont fous ces suisses…