lunes, 19 de enero de 2009

La cena - العشاء

al-‛ašā’. Tengo el placer de presentaros oficialmente los resultados del Patilla WC'2009. Como una imagen vale más que mil palabras, dejaré que sean los vídeos los que os den buena cuenta de lo vivido en esa bonita noche, con votación eurovisiva incluida.

El ganador
Música y fanfarrias para presentar al gran ganador de la noche: el señor Johnny se esculpió su nombre en la cara. Lástima que no calculara que la patilla habría que verla en espejo para poder ser leída correctamente:


El perdedor
En este breve vídeo, podéis ver a Jose lamentándose amargamente de su triste suerte. Además, se queja con razón, porque sus ímprobos esfuerzos no recibieron el premio esperado:


La sorpresa
Con esta patilla asimétrica, Agus consiguió un más que honroso segundo puesto. No sé por qué dice que fue tercero: estaría embargado por la emoción y se ve que no le regía bien:


El mentiroso
Aquí tenemos a Josetxu, mintiendo vilmente sobre los resultados. Con afán de malmeter, se declara cuarto con diploma olímpico y accésit, cuando en realidad sólo fue quinto. Al menos, tuvo la decencia de denunciar la trampa de Álvaro, que se dejó mosca contraviniendo las reglas del evento:


El presentador
Y como plato fuerte, para terminar, tenemos al fenomenal Mr Dick Ano, de cuya capacidad verborreica ya hemos hablado en otras ocasiones, anunciando los resultados de forma oficial a todos los presentes, incluidas las mujeres de la mesa de al lado:

domingo, 11 de enero de 2009

La nieve - الثلج

at-tilŷ. Es superior a mí, amigos: me puede mi vocación de servicio público. En mi afán de servir a mis lectores, en mi infatigable empeño diario por ofreceros la información más fidedigna y veraz, anteayer por la mañana decidí plantarme en Barajas a las 9.30 de la mañana, que es donde había que estar en España anteayer por la mañana a las 9.30, tomándole el pulso a la actualidad. Por vosotros lo hice, amigos, por vosotros.


Qué fenomenal gozo cuando, tras embarcar a las 10.30 con dirección a Tenerife Norte, el comandante anunció que debíamos desalojar el avión y el aeropuerto se cerraba. La ocasión era inmejorable para investirme del más genuino espíritu de viajero cabreado patrio, y a eso dediqué mis siguientes 13 horas: a infiltrarme de tapadillo entre las hordas de plebe airada, a mezclarme con ellos, a conocer sus anhelos más íntimos y a exprimir al máximo mi fantástico día en Barajas. Qué gran jornada, amigos. Porque siempre hay quien no se mezcla, quien prefiere quedarse al margen; pero ése no es mi caso, no: resuelto a proporcionaros el relato más completo posible, me afané por conocer todas y cada una de las realidades que estas oportunidades ofrecen:

  • acepté dos cambios de vuelo y comprobé con regocijo que ambos eran cancelados a lo largo de la tarde;
  • vagué por Barajas durante 7 horas sin resultado satisfactorio;
  • bajé a recoger mi maleta a la sala 6: aquello parecía Verdún tras la batalla, con todas las maletas-cadáveres de todos los vuelos cancelados desperdigadas por el piso sin orden ni concierto;
  • encontré la mía y la arrastré hasta dos pisos más arriba, donde los amables empleados de Spanair me proporcionarían un hotel para esa noche y un vuelo para cuando ellos estimaran conveniente: el final parecía cerca;
  • pero al llegar a la Terminal 2, cuando llevaba 45 minutos de cola, vino la policía y nos quitó de ahí: mi cola no valía, porque 10 puestos adelante, una mujer se había colado y la había liado parda, así que tuve que ponerme de nuevo en la cola «buena», que daba la vuelta 3 veces a la terminal;
  • qué contaros de las 2 horas 45 minutos en esta nueva cola arrastrando mis maletas, cómo transmitiros el placer inmenso de sentirte parte de un grupo ultrajado: las televisiones entrevistando, los pasajeros haciendo chistes malos, los pasajeros gritándole a la policía, los pasajeros gritándole a las televisiones, los pasajeros gritándole a los pasajeros en la cola, los pasajeros gritándole a los pasajeros que intentaban colarse: todas ellas emociones buenas para el alma;
  • cuando apenas me quedarían 30 minutos para llegar frente a los mostradores, 2 personas corrían por la terminal y les pregunté adónde iban: acababan de fletar un avión hacia Tenerife Norte y había que facturar ya, que se iba;
  • arriesgándome a quedarme sin hotel tras más de 3 horas de cola y sin saber si el nuevo vuelo sí despegaría, cogí mi maleta y corrí a facturar por segunda vez;
  • de nuevo, el final parecía cerca: embarcamos y… nos tuvieron dentro del avión otra hora y media más, sin saber si al final ese vuelo despegaría: cuando nos pusimos en movimiento, no fue para despegar, sino para ponernos en cola junto a otros 10 aviones y que unas mangueras gigantes quitaran el hielo y la nieve de las alas;
  • por fin, con lágrimas de placer en los ojos tras 2 horas en el avión, sin saber si los flaps funcionarían o no al despegar, abandonamos Europa, con una sonrisa en los labios.

Cuando llegué a Tenerife 13 horas después de la hora prevista, lo hice feliz, descansado, con el bienestar y la satisfacción del trabajo bien hecho, del deber cumplido. Por vosotros, amigos, por vosotros lo hice.

viernes, 2 de enero de 2009

La patilla - La rouflaquette


Queridos amigos: el post más esperado de 2008 llega en el 2009. Henrik Ibsen y yo tenemos el gran placer de anunciar el Patilla W(orld) C(hampionship):

Año de dos mill e nove del Ntro Senyor:

Se faz saver a los valentones que nel Patilla WC allistarse e partiçipar quissieren ca ovrán d'ovservar e respectar con grande çelo aqueſtas REGULAS:
  1. Deve la faz ser llimpya, neta e descoverta escepto de unas patillas bien complidas, grande mientre pobladas, pora el dia del grand yantar en ora dezima. Non avra de permitirse en la sussodicha çena, por tant, que della gusten periyanes, barbianes ni moſtachudos.. La patilla, cada qual al so sabor. ¡Dios, que alegre sera el mesonero quando a nos legar divisse! ¡Quanto complido omne, por amor del iador! Dabaxo, cabe las regulas, es la fecha fixada, e demas ora e logar, mas sera en Murçia çipdat. ¡Oid bien aqueſto, complidos varones, non hi vos vaya a pesar!

  2. Iuſta mientre sera apreçiada la patilla. Se faze assi e assi vos lo mando:

    1. Cada omne u mugier que hi sea present mas no partiçipe, si es que los oviesse, conçeda la su nota a todas las patillas presentes, e des de el .i. fasta el .v. sea. Si non, nada.
    2. Cada valenton assimesmo emita votos, mas haiga una differençia: tantos votos emita commo patillas axenas haiga, un voto por patilla. En aviendo .viii. valentones, cada qual emita .vii. votos, e puntos des de el .i. fasta el .vii. sea e gelos de. E assi.
    3. El posadero, la su mugier, o aquell que sea quien de la mesa cuide e sirva, ca proçeda escoller, con proprio criterio, mui a so sabor, los .iii. cavalleros con meliores e bon complidas patillas. Vala aqueſto .v. puntos ca, mal nos pesse, a tales complidos varones avressemos de dar.

  3. Sea ganyador, sea the Patilla World Champion, aquell omne valiente que reçeva malior suma de puntos.

  4. Sepades que, consequente mientre e con grande onor, sea el ganyador inbitado a cena por el reſto de patilludos, a mas de los tragos que essa noch desseare. E que degan de grado: ¡Muchos e feliçes dias bivades!, e ¡Dios, e commo es bien patillado!


Nobleça e gayardia son de reçibo e ca'l iador vos salve.

Vale.


HORA Y LUGAR

Para los patilludos confirmados:

Hay reservada una mesa para
11 personas,
el sábado 3 de enero,
a las 10 de la noche,
en Vía Apóstolo.

martes, 30 de diciembre de 2008

La extrañeza - الغربة

al-gurba. A, corresponsal de este blog allende el Atlántico, dixit:

Me suena que esto ya lo escribí o lo hablé con alguno de vosotros. Tal vez me equivoco. El caso es que, en el extranjero, uno se siente extraño. No me refiero a que se eche de menos el hogar o la ciudad, que también, sino a esas cosas que aunque son iguales que en España, son ligeramente distintas. Llevo un año en Nueva York y me refiero a esto: los edificios siempre tienen puertas giratorias; muchos coches tienen los intermitentes de color rojo; para abrir las puertas, hay que girar la llave hacia el otro lado; en los ascensores, el nivel del suelo siempre se indica con una estrellita junto al botón correspondiente; cuando vas conduciendo, los semáforos están en el extremo más alejado del paso de peatones, no justo antes; las tarjetas no se meten en los cajeros automáticos, sino que se pasan por un lector; los archivadores tienen tres agujeros, ni dos ni cuatro; en las cafeterías siempre hay botes con canela; los quioscos no existen, las farmacias tampoco; y la mayoría de los coches que uno ve por la calle son de marcas totalmente desconocidas.

Al principio es fácil desconcertarse cuando vas al supermercado y cuesta encontrar lo que quieres, bien porque aquí el envase es distinto o bien porque el producto que buscas no se vende en supermercados. Ninguna de esas cosas alteran la vida cotidiana, pero al andar por la calle, al entrar a un edificio o llegar a casa, te sientes un poco desplazado, fuera de lugar, y no puedes olvidarte de que no eres de aquí.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

El banquero - الصرّاف

aş-şarrāf. Como todos sabemos, los banqueros son seres gordos con pelo engominado, puro humeante y pagados de sí mismos. El último al que visité, director de sucursal, nos recibió a mí y a mi padre en una oficina atestada de cestas de Navidad, perniles de cerdo y botellas de tinto sin abrir. Cuando decidió comentarnos, muy ufano él, que en estos días no le cabían los regalos en el coche al volver a casa, mi progenitor chasqueó la lengua y le espetó:

Pues mire usted: yo siempre cuento que, hace muchos años, don Eugenio, un vecino de toda la vida que en paz descanse, era director de una sucursal del Banco Central Hispano. Llegaba la Navidad y le traían tantas cosas que hasta los pavos se le caían vivos por la terraza porque no le cabían en el piso. En esto decidió jubilarse, y ese año no recibió absolutamente ningún regalo. Se lo digo para que no olvide usted que eso son regalos al cargo.

El banquero se limitó a poner sonrisa de mala persona. Comentando la jugada a posteriori, mi santo padre me confesó: Se lo he soltado para que no se subiera mucho, el tontoleche. Sabias palabras, amigos, que, en estos días tan entrañables, queríamos compartir con todos vosotros la Reina y yo. Sed buenos, temerosos y con Dios quedad.

viernes, 19 de diciembre de 2008

La cantante - المغنـّية

al-muganniya. Hace más de un año que os hablé del método Maurer para aprender inglés: menudo sinvergüenza es ese tío. En fin, hoy os voy a hablar de un método con solera: el de Assimil y su El inglés sin esfuerzo. O no, según se mire.


En 1950 hubo un rumano en Francia que quiso utilizar este método en su versión gabacha original para aprender inglés (L’Anglais sans peine), pero, cuando se puso a repetir los diálogos que le proponía el libro, se le hincharon las narices de lo absurdos e insustanciales que eran. Como no podía ser de otra manera. Cualquiera de nosotros, amigos, habría cogido el libro, lo habría tirado a la basura y habría mandado a la mierda al autor, al editor y a todos sus parientes hasta el cuarto grado, qué menos, pero este rumano y tres piedras fue más creativo si cabe: escribió una obra de teatro llamada L'Anglais sans peine.



Básicamente, el argumento consiste en lo siguiente:
  • aparecen los Smith en su casa, charlando animadamente aunque no se escuchan el uno al otro;
  • llegan los Martin a visitarlos y los dueños de la casa los dejan solos un momento: los recién llegados se percatan de que se conocen de algo y, tras muchas preguntas personales, caen en la cuenta de que viven juntos y no se acordaban, aunque es cierto que no se quedan convencidos del todo;
  • viene un bombero muy amable, con casco y todo, y les cuenta a los cuatro lo mal que está la cosa con los fuegos, amén de algunas fábulas de animales;
  • se cabrean todos mucho.


Al parecer, durante los ensayos para su primera representación, el actor que hacía de bombero tuvo un desliz al final de una larga parrafada y, en vez de institutrice blonde, dijo cantatrice chauve. Con ese nombre se quedó la obra: La cantante calva. Si aún no la habéis leído, corred a leerla. Si aún no la habéis visto, corred a verla. El caso es que corráis, vamos. pronominal

lunes, 15 de diciembre de 2008

El error - الخطأ

al-jaţa’. Hace bastantes años ya, tantos tantos que la gente aún llevaba los carretes a revelar, acudí a una fiesta en la que corrían de mano en mano cuatro fotos de una compañera de Derecho. Parece ser que, en la vorágine de alcohol y nihilismo de alguna noche anterior parecida a esa, la susodicha tuvo a bien retratarse con el torso desnudo y cinta aislante en los pezones. No vi yo esas fotos durante la fiesta, pero sí se me acercó la protagonista de las instantáneas, muy lasciva ella, muy rijosa y casquivana, y mantuvimos la siguiente conversación:

     —Hola, Pol. ¿Has visto ya mis fotos en belfas?
     —No me digas, ¿cuándo has estado en el Ulster?
     —(tras una breve pausa) Tú eres tonto, ¿no?


Vaya si fui tonto: aquella noche ya no conseguí verle las belfas a nadie. Los errores así se pagan, amigos.


No sé si el nombre del grupo The Mistake proviene de alguna situación parecida, pero son canarios, me gustan, los he visto en directo, y el guitarrista, médico e intérprete de inglés, francés e italiano, es profesor mío. Se parece físicamente a Carlos Baute, pero no toca mal. La voz del cantante es una mezcla entre Maná y Los Planetas, pero no canta mal. Ahí os dejo la canción La edad de hierro en directo, de cuando actuaron hace poco más de un año en Los conciertos de Radio3: